Todo esto comenzó
gracias a la cera de abejas.


Burt Shavitz y Roxanne Quimby crearon Burt’s Bees a comienzos de los 80. Antes de esto, Burt trabajaba como periodista gráfico en Manhattan y Roxanne era artista y vivía en San Francisco. Ambos dejaron atrás el agitado ritmo urbano en busca de la libertad en la remota naturaleza virgen de Maine (donde finalmente la encontraron).

Burt comenzó su nueva vida como «hombre abeja» local tras descubrir una colmena perdida y aprender a ganarse la vida vendiendo miel. Un día, Burt detuvo su camioneta amarilla para llevar a Roxanne, que hacía autoestop. Hicieron buenas migas.


Burt era un hombre muy ingenioso; había almacenado la cera de abejas que le sobraba de su negocio de vender miel a sabiendas de que algún día podría servirle para algo. Burt enseñó a Roxanne todo lo que sabía sobre las abejas y ella descubrió un libro de recetas con el que empezaron a usar la cera para crear cosas como velas (en 1984) y bálsamo labial (en 1991, ¡y vaya si no les salió bien este experimento!).

Burt y Roxanne valoraban mucho llevar una vida sencilla y sabían lo importante y satisfactorio que es sentir una conexión con la naturaleza. Llevaban un estilo de vida de bajo impacto y con conciencia social y medioambiental. Con su estilo de «hazlo tú mismo» y regreso a los orígenes, fueron unos adelantados a su tiempo. Aunque ahora mismo, su visión de la vida es más cautivadora que nunca.

Roxanne siempre decía que, como obtenemos cosas de la naturaleza, es nuestro deber respetarla y preservarla. Hoy en día, seguimos sus pasos y los de Burt empleando los mejores ingredientes de la naturaleza y respetándola a cambio, para que todos podamos vivir bien.